Los mandatos SEPA pueden ser puntuales o recurrentes.
Esta casilla la marcamos en el momento que cumplimentamos el documento de orden de domiciliación que nos envían nuestros proveedores o que nosotros enviamos a nuestros clientes para autorizar los giros bancarios de cobros y pagos de facturas.
Si el mandato es recurrente, en principio tiene una validez indefinida, pero el mandato podrá cancelarse en cualquier momento tanto por el acreedor como por el deudor.
Pero si durante un período de 36 meses no se realiza ningún adeudo sobre el mandato SEPA firmado, este quedará cancelado automáticamente, lo que significa que ya no es válido para los giros que necesitemos realizar. Habrá que hacer un mandato nuevo para los cobros que queramos realizar.
Además de esto, el acreedor, es decir nosotros si somos los que giramos, tenemos la obligación de custodiar el mandato firmado por el deudor un mínimo de 14 meses desde el
último recibo que hemos girado.
Es muy importante tener los mandatos SEPA actualizados, y archivados, ya que son los que nos
autorizan a girar el importe de las facturas a nuestros clientes.
Y tú, ¿tienes los mandatos SEPA de tus clientes actualizados y convenientemente custodiados?
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